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Bioseguridad: tan importante y tan olvidada

Ricardo Serrano

Veterinario asesor avícola

Debe ser condición humana el pensar “cuando pase algo, ya lo resolveremos” y todo aquello a lo que no se le ve un beneficio inmediato parece un gasto innecesario.

Esto es lo que le ocurre con la bioseguridad.

Sin embargo esta pandemia que estamos sufriendo ha sacado a la luz la gran importancia de la bioseguridad. ¿Qué hacemos ante una enfermedad que ni tiene tratamiento, ni tiene vacuna?, no queda otra que extremar las medidas de bioseguridad. O acaso ¿No es una barrera “mecánica” la mascarilla? y el confinamiento, ¿no es lo que tenemos que hacer con las gallinas camperas en tiempos de migraciones peligrosas? La reducción de aforo no es ni más ni menos que “una reducción de densidad”. Lo de las distancias ya lo teníamos impuesto por ley en nuestras granjas.

La ganadería tiene estos mismos retos, por ejemplo: el sector porcino con la Peste Porcina Africana (PPA) y el sector avícola con la Influenza Aviar o Gripe Aviar (IA), o con la Salmonela. Y no es que no haya vacunas sino que estas enfermedades (IA y PPA) están inmersas en un programa de erradicación de la EU. A pesar que las vacunas son eficaces, algunas pueden proteger al 95%, no siempre impiden la infección sino que disminuyen síntomas propios de la enfermedad para la que se vacuna e inhiben la replicación y la tasa de transmisión, es decir que aunque existan vacunas no debemos nunca descuidar la bioseguridad.

Llegado este punto habría que hacer hincapié en una de las medidas de bioseguridad  menos usada, que es la auditoría de las vacunaciones. Es vital saber qué porcentaje de animales están bien vacunados, bien tiñendo el agua de vacunación y mirando posteriormente las lenguas de al menos cien aves en 3 – 4 puntos de la nave. Si se utiliza la vacunación por escarificación en el ala, como es el caso de la viruela, se puede controlar la aparición de nódulos inflamatorios en el ala a los 7 días de la inoculación. Si se aplica la vacuna de Marek a los pollitos de 1 día por vía subcutánea con diluyente coloreado, se debe revisar el porcentaje de inoculados realmente, soplando en el cuello para comprobar que esta coloreado. Esto debe hacerse en al menos 100 animales (1 caja) por cada máquina y/o empleado …Y así con todas las vacunaciones.

Pero… ¿Qué es la bioseguridad?  Se define como el conjunto de prácticas y protocolos destinados a salvaguardar una granja de la entrada de agentes potencialmente patógenos. En mis charlas digo que no son un conjunto de órdenes y reglas que tenemos que cumplir desde el gerente hasta el último empleado sino que es una cultura y para ello se requiere mentalización. ¿Qué quiero decir con cultura? Lo entenderán fácilmente con un ejemplo. ¿Qué ocurre ahora si se nos olvida la mascarilla en casa? Que apenas vemos a alguien con ella exclamamos: ¡Anda la mascarilla¡ y nos volvemos a casa a buscarla. Este volver a buscarla es que hemos adquirido una cultura de autoprotección, en definitiva, de bioseguridad.

Fuentes potenciales de contaminación

Es importante identificar las vías por las que nos pueden entrar enfermedades o contaminaciones a nuestras granjas. Enumeraremos las más comunes con un breve comentario sobre cada una.

La cama: Antes de la entrada de los animales deberíamos hacer un análisis de la cama, sobre todo de salmonela. No es raro ver dormir perros encima de pacas de paja o en el montón de la viruta que luego se usará como cama. Por otra parte, todas las cascarillas (arroz, avena) han pasado para su obtención  por un proceso en el que se utiliza agua, a veces de dudosa procedencia y sin tratamiento.

El pienso: También puede ser fuente de contaminación, no obstante procesos como la granulación eliminan muchos gérmenes y a otros los debilita de manera que hace difícil su replicación.

El agua: Deberemos comprobar la calidad del agua que van a beber nuestros animales mediante análisis físico-químico y bacteriológico, tanto en el punto de captación, como al final de la línea de bebederos. Según sea el resultado deberá ser tratada e higienizada adecuadamente.

Reposición sana: Es obvio que debemos comenzar con animales sanos;  ya que si entran con un problema lo normal es que empeore y lo que sería dramático es que contagiasen a  todos los animales de la granja. Para lo cual revisaremos el plan vacunal que han llevado y haremos o exigiremos los análisis pertinentes de que no portan ni enfermedad, ni agentes patógenos de interés.

Vehículos: No deberán entrar en la granja. Para lo cual el diseño de nuestras granjas tendrá en cuenta este objetivo; si no hubiese otro remedio los vehículos pasarán por un arco de desinfección. Los vados suelen ser inútiles por no decir perniciosos pues terminan siendo un lodazal que intentan esquivar los vehículos. Por otra parte el desinfectante se evapora o se diluye con el agua de lluvia, con lo que no es eficaz.

Fómites: Son los utensilios que se usan habitualmente en nuestra granja. Un ejemplo típico es el carretillo en el que se transportan las bajas; debería haber uno por nave y marcados con un número o color. Lo mismo para cualquier herramienta;  en caso que sólo haya uno como puede ser un motocultor para trabajar la cama, éste se deberá lavar y desinfectar siempre que cambie de nave.

Aerosoles: Nos referimos a los formados habitualmente en las limpiezas que procuraremos que no pasen a otras naves. Esta circunstancia es la que explica que ciertos patógenos sean endémicos en una granja y se mantengan lote tras lote.

Aves silvestres: Es evidente que el objetivo de evitar aves silvestres en granjas de animales camperos es imposible. De cualquier manera siempre podremos actuar para disminuir su presencia, evitando malas prácticas con el pienso en los parques, que es una fuente de atracción. En caso de peligro de IA se recomienda el confinamiento de las aves dentro de la nave para que no se puedan mezclar con las silvestres. Las ventanas de las naves deberán estar protegidas con mallas antipájaros. Por otra parte, se sabe que las aves silvestres suelen transportar otros agentes patógenos como ácaros del género Dermanisus (piojo rojo), y bacterias (Salmonela) de una nave a otra, incluso a distancias de 3 Km. El Dermanisus origina malestar en las gallinas y en los granjeros, además de anemia y mermas en la producción de huevos

Insectos: El Alphitobius Diaperinus (escarabajo de la cama) produce nerviosismo en los animales y se ha demostrado portador de diferentes virus como el de Gumboro y gérmenes como la Salmonela. Se debe luchar contra él con larvicidas y adulticidas. Además se debe impedir que se refugien en desperfectos de la nave (asociados al uso de máquinas en las tareas de limpieza), reparándolos y evitar que suban al techo y destruyan el aislamiento de la nave. Hablado de insectos no nos podemos olvidar de las moscas, que es recomendable empezar a combatirlas antes de que se vean muchas.

Roedores: Indiscutibles portadores de Salmonela y otras enfermedades. Lo mejor es ponerse en manos de profesionales que se dediquen a la lucha contra esta plaga. Si queremos desratizar con nuestros propios medios, no olvidemos que los portacebos deben estar numerados y  en la granja existirá un mapa-croquis de donde están ubicados, además de un registro en el que conste el día de revisión y el número del portacebos del que hemos repuesto o reemplazado el cebo.

La zona alrededor de la nave la mantendremos siempre limpia de hierbas y materiales (restos de obra) que sirven de refugio a ratas y ratones.

Las personas: Sin duda somos los vectores más peligrosos. Sabemos que Mycoplasma gallisepticum o Mycoplasma synoviae pueden permanecer en las fosas nasales de las personas al menos 48 horas. De aquí la necesidad de que todas las granjas tengan su cuarto de bioseguridad con su parte sucia para dejar la ropa de calle, su ducha y su parte limpia (con lavabo e inodoro) donde estará la ropa y calzado apropiado para entrar a cada una de las naves.

Oportunidad de negocio

Vistas las múltiples fuentes de contaminación de una nave, en vez de ver la bioseguridad como un gasto innecesario, la tenemos que considerar como una inversión en márquetin. Si nos ponemos en la piel de un probable cliente, ¿cómo quedará más satisfecho del posible proveedor?, 1) Si sólo nos enseña la nave donde están los animales o 2) Si me da  ropa limpia y calzado adecuado para cambiarme en un lugar digno y además me enseña todas las instalaciones. Sinceramente creo que en la opción 1 se llevará la impresión de que ha visitado un buen productor y en la 2 además de buen producto tendrá la sensación de producto seguro. En mi opinión lo que se debería enseñar en una granja son las medidas que tenemos para producir productos seguros.

Factores de riesgo:

Ubicación:

Nos referimos con este término a la situación de nuestra granja.

Geográfica. Una granja será menos biosegura si está situada en la vertical de una vía migratoria o cercana a un humedal a la que acuden abundantes aves migratorias.

Vecindad: Una granja situada en un camino con más granjas aunque sean de distinta especie  es menos biosegura.  Por ejemplo: una granja de gallinas reproductoras que tiene por vecindad granjas de pavos, tendrá más probabilidad de tener enfermedad de cabeza hinchada.

Densidad de granjas: Nos referimos a establecer una granja en una comarca saturada de granjas.

Eliminación de cadáveres

Debemos procurar que el camión de recogida de cadáveres venga a nuestra granja las menos veces posibles y se aproxime a ella lo menos posible. Para ello, se recomienda colocar el contenedor de cadáveres en un lugar próximo a la valla perimetral y lo más alejado posible de la nave con aves. También se recomienda usar arcones congeladores en los que depositaremos las bajas, metidas en bolsas de basura y cuando esté casi lleno avisar para la recogida y sacar las bolsas al contenedor el mismo día de la recogida

Multiedad

Es fácil comprender que si entra un determinado patógeno en una granja es complicadísimo eliminarlo si continuamente están entrando y saliendo animales y nunca queda vacía. Una vez que la granja ha sido vaciada la mejor forma de actuar seria por este orden: sacar estiércol, barrido, lavado con jabón (espuma), aclarado y desinfección en seco, vacío sanitario y posteriormente, con tiempo suficiente antes de que entren las nuevas aves, se hará otra desinfección, esta vez ambiental. Muy importante tener en cuenta que los desinfectantes no actúan en presencia de materia orgánica.

Termino este artículo recordando la LEY FUNDAMENTAL DE LA BIOSEGURIDAD: TODO DENTRO – TODO FUERA.

- Ricardo Serrano

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