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La importancia de definir una estrategia para el control de enfermedades y la reducción de los antibióticos

Sebastián Figuera

Asesor Veterinario Porcino (Boehringer Ingelheim)

Todos sabemos de la importancia de la definición de una estrategia para lograr un objetivo. Evidentemente esto es igual de útil para el control de enfermedades y la reducción del uso de los antibióticos. Me gustaría compartir el protocolo de las 5 fases que utiliza Boehringer Ingelheim para el control de enfermedades respiratorias en general y aquellas relacionadas con PRRS y la Neumonía Enzoótica Porcina en particular, basa sus principios en el conocido sistema Seis sigma (6 σ) o Six Sigma. Esencialmente, se trata de una estrategia de mejora de procesos, centrada en la reducción de la variabilidad de los mismos, reforzando y optimizando cada parte de proceso consiguiendo reducir o eliminar los defectos o fallos en la entrega de un producto o servicio al cliente. Para la consecución de estos objetivos se utiliza una sistemática de actuación denominada DMAIC basada en el ciclo de Deming (Edwards Deming, 1950) y cuyas siglas se refieren a Definir, Medir, Analizar, Implementar y Controlar cualquier proceso de producción o procedimiento de actuación. De este modo, y con la ayuda del análisis SPC (Statistical Process Control o Control Estadístico de Procesos), se consigue un mayor grado uniformidad reduciendo así las variabilidades debidas a los fallos por efecto del azar.

Fuente: WordPress.com

Así pues, siguiendo esta estructura de trabajo orientándola como ejemplo a la reducción de antibióticos se establecen los siguiente 5 pasos:

  1. Definir el objetivo: este paso es fundamental pues es el que pone en un mismo plano a todos los actores del plan de acción. Ayuda a establecer de forma clara y precisa los objetivos comunes y las establece las expectativas del éxito del programa. Un ejemplo podría ser que el objetivo fuera reducir las medicaciones en los piensos estableciendo un valor numérico para su cuantificación (per ejemplo: mg/PCU). En términos generales se definen los KPI (key performance indicators)
  2. Medir el estatus actual: se trata de conocer la situación real actual en la que se encuentra nuestro proceso de producción con respecto al uso de las medicaciones y establecer el valor inicial de referencia que sirva de indicador de éxito. En este caso se pueden establecer mediciones respecto a la sanidad de nuestra población mediante monitoreo de la misma (suero, fluidos orales, tejidos etc.).
  3. Analizar las limitaciones del sistema: consiste en la evaluación de todos aquellos factores externos o del propio sistema que confluyan en el uso de las medicaciones. Este punto nos ayuda a seguir definiendo las expectativas de éxito de nuestra actuación. Comúnmente en esta fase se analiza, entre otras informaciones, los datos procedentes del nivel de bioseguridad tanto interna como externa como factor que contribuyen a la entrada y/o diseminación de los patógenos en una población animal.
  4. Implementar: con toda la información generada en los puntos anteriores, en esta fase se pasa a la acción. Por ejemplo, se realiza el diseño de programas de prevención de enfermedades mediante el uso de vacunas o autovacunas basados en la epidemiología investigada en la fase 2. También se proponen cambios en los flujos de animales, transportes y personas dentro y fuera de las explotaciones. Asimismo, se establece por ejemplo protocolos específicos de aclimatación de los animales, antes de su ingreso en los rebaños de reproductores basados en el estatus sanitario de los mismos.
  5. Controlar: en esta fase se analiza el impacto de las medidas implementadas. Para ello se utilizan programas estadísticos que nos permiten analizar la evolución de los indicadores definidos en la primera fase del protocolo, antes y después de la actuación. Así, mediante los gráficos SPC se puede analizar no solo mejora de la media de un parámetro sino también la uniformidad del mismo dentro de los límites de control superior e inferior (σ +/-3) Esto será lo que nos permita medir el grado de cumplimiento de las expectativas iniciales pero también para reajustar el programa en su debido caso.

En definitiva, podemos decir que utilizar un protocolo sistemático de razonamiento supone una herramienta de trabajo que nos permite la mejora continua de los procesos, entre ellos, la reducción sostenida del uso de los antibióticos.

Termino con una frase para la reflexión: “Si uno no puede describir lo que está haciendo como un proceso, no sabe lo que está haciendo.” W. Edwards Deming.

- Sebastián Figuera

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